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DEL TINTERO / ADÁN RUFFO ¡PARTEAGUAS!

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*REPASO DE LA HISTORIA EN LA PAZ.
*ADAN RUFFO, PERSONAJE PARTEAGUAS COMO PRESIDENTE MUNICIPAL

En la ruta de trabajo de los últimos 22 años, de 2018 a 1996 –, en el municipio de La Paz, se han sentado en la silla presidencial del ayuntamiento y el cabildo: Armando Martínez Vega – P.A.N. –, Francisco Javier Monroy Sánchez – P.R.I. –, Esthela de Jesús Ponce Beltrán – P.R.I. –, Rosa Delia Cota Montaño – Izquierda –, Víctor Manuel Castro Cosío – Izquierda –, Víctor Guluarte Castro – Izquierda –, Alfredo Porras Domínguez – Izquierda –, Victoriano Polanco – P.R.I. –, Ramón Donato Ojeda Carrillo – P.R.I. – y Leonel Cota Montaño – P.R.I. –.
En un cuarto de siglo, la trascendencia se la lleva, Adán Enrique Ruffo Velarde – 1993 – 1996 –. ¿Por qué?
Explicaré. Después del movimiento sudcaliforniano, Loreto 70, que avanzó en los rieles de la identidad local, para exigir, que los gobiernos militares – que tenían el dominio en el entonces territorio -, fueran cambiados por civiles, nativos o con arraigo, se logró hacer eco y respuesta.
El gobierno federal escuchó, y elevó a nivel de estado libre y soberano, a Baja California Sur, y a partir de 1975, fue una más de las entidades del pacto federal de Los Estados Unidos Mexicanos.
Félix Agramont, fue gobernante de transición, y Ángel César Mendoza Arámburo, primer gobernador constitucional – 1975 – 1981—, de la hermosa media península. Por cierto, padre del actual gobernador – 2015 – 2021, Carlos Mendoza Davis.
Entonces, los gobiernos municipales, de 1992 a 1975, administraron el erario del ayuntamiento del municipio de La Paz, favoreciendo y obedeciendo, al partido de la contradicción: Revolucionario Institucional.
Antonio Wilson González, Manuel Maklis, José Carlos Cota Osuna, Enrique Ortega Romero, Matías Amador Moyrón, Francisco Cardoza Macías y Jorge Santana González.
Los malestares, si se dejan crecer, pueden transformarse en insurgencias, más allá de la vía electoral. Sin embargo, en la civilizada convivencia de los habitantes de ese tiempo, desde los años sesentas, al fin del siglo, dos movimientos, Loreto 70 y la elección del domingo7 de febrero de 1993, fueron por la vía pacífica; pero indomables como movimientos de la población que marcaron ruta del camino que ha tomado el Estado de Baja California Sur.
Loreto 70 consolidó el paso de territorio a Estado. La elección del 7 de febrero de 1993, abrió la puerta a la alternancia del poder.
Para inicio de la década de los 90s del siglo pasado, se le sumaron los males a los gobernantes del ayuntamiento del municipio de La Paz, que ejercieron de 1975 a 1992, miembros selectos del P.R.I. – partido revolucionario institucional – de cúpula nacional. “nunca levantaron vuelo, ni prepararon a la ciudad para el porvenir”.
Solo se instituyó la llamada clase política sudcaliforniana, todos, leales al partido en el poder ejecutivo federal – P.R.I. -.
El resto de la población creciente, fueron los afectados y reclamantes de lo que no hacían bien los presidentes municipales, que se empezaron a ver rebasados por habitantes, que se unieron para apoyar al partido opositor con presencia en todo el país mexicano: acción nacional – P.A.N. –
Para 1992, ese malestar, creció y se transformó en un movimiento social de gran calado, una insurgencia civil, beligerante e imponente, que desbastó en la elección de febrero de 1993, al PRI – gobierno, quitándole vía voto, 3 de 5 presidencias municipales del Estado 30 de nuestra república mexicana y mayoría en el poder legislativo de la entidad llamada también, Sudcalifornia.
Al poder ejecutivo estatal, lo dejó tambaleando y débil.
A nivel de ayuntamiento del municipio de La Paz, en esa contienda electoral 1992 – 1993, Adán Enrique Ruffo Velarde, fue el candidato que derrotó a Raúl Carrillo Silva y Esthela de Jesús Ponce de León, formula del PRI.
La abundante votación en las urnas, alcanzó y rebasó a las militancias y simpatizantes del PRI – gobierno, particularmente en La Paz. Llegó respaldado por mayoría del pueblo paceño Adán y durante su ejercicio administrativo, fue líder, político y visionario.
Fue junto con los llegados a presidir presidencias, cabildos y diputaciones locales, de 1993 a 1996, parteaguas en la política local y con ellos, se inicia la puesta en marcha de la alternancia del poder en el Estado de Baja California Sur.
El P.R.I. dejó de ser el mandamás en la entidad, y en su lugar llegó el P.A.N.
Ya se dijo que los presidentes del ayuntamiento y algunos suplentes en funciones, previos a 1992, le fallaron a la creciente población paceña, y por eso, vía electoral fue sacada del poder, la militancia del P.R.I. en 1993, dándoles su domingo 7 y poniéndoles caras tristes.
Después de 1996, siete presidentes del ayuntamiento y algunos suplentes en ejercicio de presidentes, no les han dado buenos alientos a mayorías ni minorías de la población paceña.
Después de 1996, se empezó a escribir la historia de las deslealtades en la política local.
En el recuento del gobierno de Adán Enrique Ruffo Velarde, no solamente llegó con un triunfo arrollador, además, sí le respondió con buenas cuentas a los electores y población en general.
Fue líder porque escuchó y resolvió en seguridad pública, servicios públicos, atención con dignidad a subdelegados y delegados de la zona rural, presencia permanente en las colonias paceñas, y realizó su informe anual, durante los tres años, sin paredes, llenando desde el malecón, por la calle 16 de septiembre hasta la Belisario Domínguez donde estaba el edificio que albergaba el gobierno del ayuntamiento paceño, Era una fiesta del pueblo.
Fue político, porque a pesar de no contar con el apoyo del gobierno estatal, aún del PRI, venció una y otra vez las adversidades y demostró que las pudo. Le quitaron el servicio de electricidad y puso plantas de generación eléctrica. Incluso, se la pasó capoteando al interior de su gobierno y del cabildo, la acción opositora de su secretario general, en paz descanse, Salvador Landa Hernández.
Fue visionario, ya que aún con golpeteos políticos, recortes económicos, no únicamente administró el erario público municipal paceño. Logró una extraordinaria obra: La planta de tratamiento de aguas negras, aún en funcionamiento, que permitió que dejaran de llegar al mar de la bahía de La Paz.
Devolvió al Estado de Baja California Sur, su símbolo cultural y turístico: Levantó la caída piedra en forma de hongo de la playa Balandra, distintivo internacional de la capital de la media península.
Actualmente, Adán Enrique Ruffo Velarde, es, después Ángel César Mendoza Arámburo, en paz descanse, primer gobernador constitucional de la entidad sudcaliforniana, el personaje más reconocido entre la población nativa y de arraigo, por su sencillez y por esa trayectoria exitosa como presidente del ayuntamiento del municipio de La Paz.
Sigue siendo Ruffo Velarde, uno entre nosotros, en la ciudad de La Paz, sin ínfulas.
Le llegó su oportunidad de trabajar bien y sigue pensando en servir a su comunidad.
El trabajo mata grilla. Adán sí le sirvió a sus representados y nunca perdió vinculación directa con los paceños urbanos y rurales. No le falló al poder público depositado en él.
Por ello, señor Carlos Mendoza Davis, octavo gobernador constitucional, desde la transformación de Baja California Sur, de territorio a Estado, tiene un aliado en Adán Enrique Ruffo Velarde. No busca rebasar, solamente, trabajar como depositario de la confianza de la respetable ciudadanía de La Paz, como lo han hecho la familia Ruffo, en la historia de La capital de la media península.
Y va la anécdota del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, personaje nacional de la izquierda mexicana, al visitar en el histórico edificio del ayuntamiento paceño, la oficina de Adán Ruffo Velarde, en su carácter de presidente municipal.
Cumplido el cometido, el señor Cárdenas, enfiló sus pasos hacia el malecón, a una cuadra, avanzando por la avenida 16 de septiembre. Ya transitando por el malecón costero de la bahía de La Paz, teniendo el sonido del mar al oído, uno de sus acompañantes, de su equipo de trabajo, le dijo, – “Ingeniero, el presidente municipal nos envió dos tiburones” -. El personaje político, de rostro adusto de manera cotidiana, contestó, – “Y como nos los vamos a comer” -, entonces, aclaró quien inició el comentario. – “No señor, son los elementos de la policía municipal, que les llaman los tiburones”-. En reacción a la aclaración, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, echó la carcajada: “ja, ja, ja”.