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BALCONEANDO / VIEJAS COSTUMBRES

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“En política lo único verdadero, es lo que no se ve”. Esta frase fue acuñada por el apóstol cubano José Martí, quien divulgó que “en política hay cosas que se ven y otras que no se ven; y las que no se ven a veces son más importantes”.
Esto viene a colación porque tal parece que ahora es muy común la escenificación de la simulación en varios actores políticos de nuevo cuño, pues aseguran que todo está bien cuando en realidad no es así.
En menos de una semana y a poco más de un mes de haber arrancado su gestión gubernamental, Rubén Gregorio Muñoz Álvarez está empezando a pasar las de Caín; primero porque el jueves pasado a raíz de una deuda que viene arrastrando el Ayuntamiento de La Paz, la Comisión Federal de Electricidad sin previo aviso realizó el corte del suministro dejando literalmente en tinieblas a las oficinas de la Presidencia Municipal.
Según lo declaró el Secretario General del Ayuntamiento, Alejandro Iván Mota Trasviña, ello se debió porque existe una deuda por el orden de los 17 millones de pesos que aseguró les heredó la anterior administración municipal que encabezó Armando Martínez Vega.
Apenas y se asimilaba tal acontecimiento, cuando salió a dar la nota el flamante director del Sistema Operador de Agua Potable y Alcantarillado de La Paz, Mario Ramón Gálvez Gámez, -esposo de la diputada Milena Quiroga Romero- puntualizando que durante el primer trimestre de este año no se realizaron los análisis químicos bacteriológicos a la descarga de agua residual procedente de la planta de tratamiento, los cuales ayudan a demostrar que el líquido que se vierte en los cuerpos receptores cumple con los límites permisibles en cuanto a calidad refiere, y que esto ha sido porque el laboratorio que realiza estas mediciones dejo de prestar sus servicios por falta de pago, lo que ocasionó que no existan estas comprobaciones que la Comisión Nacional del Agua está requiriendo
Ahora bien, recuerdo que Esthela de Jesús Ponce Beltrán culpó a Rosa Delia Cota Montaño de haberle dejado una situación muy difícil en el Ayuntamiento que le heredó. Luego Armando Martínez Vega hizo lo propio acusando a la ex alcaldesa priista de encontrase con muchas deudas y sin recursos las arcas del pueblo paceño, y ahora Rubén Gregorio Muñoz Álvarez acusa que todos sus males provienen del ex presidente municipal -perredista y después panista- porque le transmitió un Ayuntamiento endeudado en grado superlativo y sin un peso en las alforjas.
Pero aunado a todo ello, por otra parte Rubén Gregorio Muñoz Álvarez se está poniendo remilgoso con los ciudadanos amenazando con infraccionar y decomisar vehículos, además de aumentar en el costo de las tarifas de Catastro e incluso del agua potable, pero sin hacer nada hasta el momento para llamar a cuentas a quien ejerció la administración pasada y fincarle responsabilidades de forma seria y eficaz por haber manoteado el dinero del pueblo, como muchos dicen que sucedió.
Le asiste la razón a Rubén Gregorio Muñoz Álvarez de que las infracciones se tienen que pagar, lo mismo que con las cuotas de Catastro y el pago mensual al suministro del agua potable en los hogares, pero para eso existen plazos reglamentarios bien definidos. Por ejemplo, en el caso de las infracciones de tránsito se deben de cobrar al tramitar la revista anual o en el canje de placas por compraventa del vehículo. Ahí no hay nada que decir, pero para aumentar las tarifas de agua potable y del Impuesto Predial se tiene que justificar su incremento y no solamente porque el anterior alcalde dejó una deuda injustificable.
A diferencia de la pasada Administración Municipal, el área jurídica del Ayuntamiento de La Paz está ahora en manos de alguien que si sabe de leyes y reglamentos, por lo que deberían de explicarle a Rubén Gregorio Muñoz Álvarez que la Constitución Política es el documento supremo que norma las obligaciones de los servidores públicos o mandatarios, así como sus compromisos con los ciudadanos.
Basta ya de esa costumbre, muy vieja costumbre de querer protegerle la espalda a quien estuvo al frente del Ayuntamiento de La Paz anterior dando paso a la añeja tradición implantada desde hace tres ejercicios anteriores, y en donde solo han pasado a formar parte de un sistema de corrupción e impunidad al parecer institucionalizada.
Recuerdo como si fuera ayer aquella tarde en la que Rubén Gregorio Muñoz Álvarez –acompañado por su esposa e hijos y muchos que en ese entonces eran sus amigos- protestó guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la del Estado de Baja California Sur y las leyes que de ellas emanaran, y desempeñarse leal y patrióticamente en el cargo de Presidente Municipal de La Paz que el pueblo me le confirió, y si así no lo hiciera el pueblo se lo demandaría.
Ojalá, en verdad esperamos que ha si sea, se “ponga las pilas” quien lleva sobre sus hombres el mandato hace apenas poco más de un mes y no incurra en la costumbre, muy vieja costumbre de culpar a los demás por lo que no puede cumplir cuando estaba en campaña; y mientras algo ocurre al respecto mejor quien esto escribe seguirá BALCONEANDO. . .