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MICRÓPOLIS / PICHILINGUE, UN PUERTO MODERMO Y SEGURO

Pichilingue ya no es más un puerto rezagado, sino del futuro, porque es moderno, seguro y capaz de impulsar el desarrollo económico sostenible y con bienestar social para Baja California Sur. No podía ser menos, pues gracias a una administración eficiente y transparente, se han logrado invertir de recursos propios, 156.4 millones de pesos de un total de 791 mdp, para modernizarlo y eficientarlo.

El pasado jueves 28 de agosto, en ceremonia protocolaria, fueron inauguradas las obras de modernización del Puerto en sus etapas I y II, y se dio el banderazo de inicio a la tercera etapa. Aunado a ello, se han invertido 230 millones de pesos en 92 obras y acciones de responsabilidad social en La Paz, en coordinación con el Gobierno del Estado.

Desde que surgió la Administración Portuaria Integral bajo cuya responsabilidad están todos los puertos de Baja California Sur, salvo el de Puerto de Cabo San Lucas que sigue bajo la tutela federal, no se habían hecho remodelaciones de tal magnitud hasta la llegada del Ing. Narciso Agúndez Gómez, es decir, a partir de septiembre del 2021, cuando el Gobernador Víctor Castro Cosío lo designó Director General de API-BCS.

Por eso la ceremonia del pasado 28 de agosto, cuando ambas figuras, acompañadas de las autoridades federales encabezadas por el Ejecutivo Estatal y el propio Director General de APIBCS, Agúndez Gómez dio a conocer lo que ya hace cuatro años ha hecho al frente de esta empresa descentralizada, en la cual destaca no solo las obras realizadas, sino ele haber logrado aumentar en un 56% los ingresos ordinarios que pasaron de 269 millones de pesos en 2021 a 421 millones en 2024, es decir, 152 millones adicionales. Y de enero a mayo de 2025, los ingresos regulares presentaron un superávit financiero del 4.5%, con 7.13 millones de pesos más de lo programado.

Estos resultados financieros y de obra, se deben fundamentalmente, a un reordenamiento administrativo y a una gestión eficiente y transparente que realizó el equipo de trabajo que encabeza Narciso Agúndez Gómez.

Por todo ello ahora, el Puerto de Pichilingue en La Paz, marca un hito histórico y es punto de partida hacia una nueva fase de consolidación portuaria en Baja California Sur, ya que por este puerto ingresa el 80% de los insumos para los sudcalifornianos, y generan cuatro beneficios principales: tiene instalaciones funcionales, seguras y limpias para turistas y usuarios, sostiene el embarque y desembarque más ágil y seguro, genera ahorro de combustibles y consumo eléctrico y cuenta con mejores condiciones laborales y ambientales.

Para un mejor detalle, las obras en su primera etapa, en la cual se aplicaron 35.5 millones de pesos, se mejoraron la vialidad interior con concreto hidráulico; se cuenta con un estacionamiento y casetas de acceso; se tiene un módulo de monitoreo; se rehabilitó el cableado y luminarias LED y se cuenta con un paradero de autobuses y vegetación ornamental.

Por lo que se refiere a la segunda etapa, con una inversión de 45.5 millones de pesos, realizaron obras de vialidad exterior con concreto hidráulico; se construyó la barda perimetral bajo normas internacionales de seguridad y en esa misma área se sustituyó el cableado aéreo por subterráneo, mientras que el alumbrado público con lámparas LED y se arreglaron las banquetas.

En cuanto a las obras que se iniciaron ese mismo día, referentes a la tercera etapa en la cual se invertirán 24.2 millones de pesos, se mejorarán las vialidades internas hacia la báscula; se reubicarán de oficina ATP con servicios, se construirá la techumbre y se rehabilitará el edificio de la SEMAR.

En lo referente a obras comunitarias de responsabilidad social en La Paz, API-BCS ha invertido 230 millones de pesos en 92 obras y acciones, en coordinación con el gobierno estatal, como lo es la limpieza y mantenimiento diario de 9.15 km de El Malecón Costero; la construcción de módulos, baños públicos gratuitos en esta importante vía; la rehabilitación del parque BMX y del parque acuático El Coromuel, además de 24 km de señalamiento horizontal y sistema de alumbrado LED.

Aunado a todo ello, el Director General de API-BCS, anunció además que para el 2026 y 2027 se desarrollarán las etapas cuatro y cinco para seguir modernizando el puerto de Pichilingue, con el objetivo de consolidarlo como una opción atractiva para el comercio y las navieras; de esta manera, las obras ya concluidas y las que están por venir, lo colocan como “un puerto del futuro: fuerte, moderno y seguro, capaz de impulsar el desarrollo económico sostenible con bienestar social para Baja California Sur”.

El que hayamos citado estas cifras, por un lado, la importante mejora en la captación de recursos propios en un 56 %, y en la infinidad de obras no solo portuarias, sino también comunitarias, reflejan el uso de los recursos de manera eficiente y transparente, como no se había registrado en administraciones estatales pasadas.

Pero también nos brinda un parámetro para medir si la API-BCS, con los puertos que administra y realiza importantes obras para modernizarlos, también podría administrar el Puerto de Cabo San Lucas, que aún está bajo la tutela del gobierno federal, otro gallo cantara. Pues según los últimos informes, el Puerto de Cabo San Lucas genera un promedio anual de 280 millones de pesos, recursos que por cierto, no se reinvierte un solo centavo a dicho lugar para mejorarlo y modernizarlo, sobre todo que en estos momentos sufre una grave crisis para poder atender la fuerte demanda no solo de las grandes navieras sino de una infinidad de embarcación es de lujo que a este lugar llegan procedentes del extranjero y que exigen más y mejores servicios portuarios.

De estar bajo la dirección de API-BCS, ya se hubiese reinvertido parte de ese gran capital en mejorar y modernizar la dársena, otorgar más y mejores servicios, organizar la navegación y captar mayorees ingresos.

Pero ¿hasta cuándo el gobierno federal le entregará este puerto a la API-BCS, si ya ha demostrado que es eficiente, productivo y transparente con los recursos que maneja? No reinvierte en el puerto y menos hace obras comunitarias.

Por lo pronto, el Puerto de Cabo San Lucas es el peor reflejo de una administración totalmente deficiente, netamente intransparente y pésimamente mala para reinvertir lo que ingresa, puesto que nadie sabe en dónde están esos 280 millones de pesos que genera al año, porque el puerto, sigue empeorando su situación, y eso, es una mala imagen para el Estado que vive del turismo nacional y extranjero, principalmente.

Buen día Amigas y Amigos, espero nos puedan favorecer enviándonos sus críticas, comentarios o sugerencias al correo electrónico: bertoldovs@gmail.com.